Un papelón Tras provocar incidentes se llevaron preso al DT de un equipo de Pocito

Personal policial detuvo y se llevaron esposado a Matías Guerra, entrenador de Picón luego de algunos incidentes que provocó en el partido ante Recabarren en Zonda correspondiente a una nueva fecha de la B local. Debido a esto el partido tuvo que ser suspendido en el entretiempo.

Foto: Gentileza de Tiempo de San Juan

«En el patrullero me pegaron una trompada en la costilla», fue lo que manifestó Matías Guerra, técnico del Sportivo Picón, quien terminó esposado y detenido alrededor de 5 horas en la comisaría de Zonda. El hecho papelonezco del entrenador se produjo tras una fuerte discusión con el árbitro una vez que finalizó el primer tiempo y el partido se encontraba 1 a o a favor del conjunto de Zonda.

El entrenador, molesto por  algunas decisiones del juez del partido, entendiendo que su equipo estaba siendo perjudicado, y por eso cuando finalizó el primer tiempo, Guerra se dirigió fervientemente hacia el árbitro con reclamos en tonos altos e insultos. Pero el episodio se agravó cuando el propio Matías Guerra ingresó al vestuario del árbitro dirigiéndose hacia el colegiado con más insultos e intensiones de agredir físicamente según manifestaron testigos del hecho.

Fue allí cuando el árbitro Nelson Pérez decidió llamar a efectivos de la policía que estaban cerca del vestuario para que intervinieran y retiraran al DT de Picón del lugar.

El partido se suspendió en el entretiempo debido  al escándalo ocasionado que sacudió al fútbol local. Matías Guerra, entrenador del club pocitano, fue esposado y detenido después del confuso episodio. Mientras se lo llevaban se desató un violento altercado con gritos, agarrones y forcejeos entre el entrenador y los policías que provocaron que a Guerra lo sacaran del club Recabarren y lo trasladaran a la Comisaría. Mientras lo llevaban esposado, Matías Guerra le pidió a los gritos a su ayudante de campo Emanuel Reynoso que sus jugadores no salgan a la cancha disputar el segundo tiempo. Minutos después y ya sin el DT en el club, sería el propio Reynoso quien le comunicó al árbitro que su equipo no iba a salir a jugar los segundos 45 minutos y allí el juez decidió suspender el encuentro.

El experimentado ex futbolista aseguró que no tuvo intensiones de agredir al árbitro y que la intervención del personal policial era «innecesaria». Sin embargo  Guerra fue trasladado en una camioneta policial y ahí, según su testimonio, sufrió la agresión más grave: “Un solo policía me trató mal, me subió al patrullero y me pegó una trompada en la costilla. Además, en el tumulto, me cortaron el labio… no sé cómo. En la comisaría me trataron bien, pero ya estaba lastimado”.

Ahora el Tribunal de Disciplina de la Liga Sanjuanina será quien deba analizar el informe del árbitro y ver que determinación toma en cuanto a sanciones tanto en lo deportivo como en lo institucional que podría equivaler a multas económicas. Lo cierto es que otro hecho de violencia vuelve a manchar el fútbol local, en esta ocasión en la segunda división.

Entradas relacionadas